miércoles, 5 de noviembre de 2008

BIOGRAFIA DEL FUNDADOR

  • Biografía del Fundador:
Antonio Maceo
Nació el 14 de julio de 1845
Murió el 7 de diciembre de 1896


De otros cubanos fue la tarea escribir; de Antonio Maceo pelear, luchar sin tregua, sin descanso. De otros, dar alas al pensamiento y luz a la idea: de él, subir lomas, vadear ríos, recorrer largas jornadas. De otros, vivir de casquete de seda y lentes de oro, inclinados sobre los libros: de él, vivir a caballo, vivir guerreando y sin ultrajar la dignidad humana ni cargar botín de aventurero; vivir peleando por la redención de su país y el decoro de sus paisanos. El tiempo le faltó para hacerse bachiller y aprender gramática y aritmética, mas no para hacerse profesional del heroísmo y maestro de austeridad. En la batalla tuvo su escuela, en las armas, sus libros; de guía, el corazón. No fue, pues, un pensador, sino un guerrero genial; el Héroe por antonomasia, a quien se verá siempre, en la inmutable serenidad de la Historia, explorando la sabana primero, y cayendo luego, con arrogante gesto y seguido de sus soldados, alto el machete y desplegada la bandera, sobre el cuadro enemigo...


“En Santiago de Cuba nació, y no en palacio regio, sino en una humilde casa. Fue su padre un mestizo oriundo de Venezuela, la patria del libertador Bolívar, y su madre, una pobre y sencilla mujer del pueblo, de quien pudiera decirse que tenía el corazón de una leona. A leer y a escribir aprendió de mozo, pero no a distinguir los verbos regulares de los irregulares, ni a conocer la familia de los tropos. De estrategia no tomo lecciones jamás, ni de táctica militar, ni de geometría. Buen jinete lo fue desde su juventud y diestro manejador del machete. La revolución iniciada en Yara lo encontró recién casado, en pleno vigor y con el alma ya templada para el sacrificio. Al abogado Asensio, su padrino que lo había hecho afiliar en la francmasonería, centro entonces de conspiración, debió sus primeros entusiasmos por la patria y por la libertad.


“Cuando su padre -padre de una tribu de bravos- supo el día fijado para el levantamiento, llamó, de acuerdo con su esposa, a los hijos todos, y cuando éstos estaban a su alrededor, les tomó juramento de fidelidad a la causa redentora, y los arengó para que la secundaran. Y así lo hicieron todos. Juntos el padre, la madre, la compañera de Antonio y los siete hermanos, marcharon resueltos al campo de la revolución. En los primeros combates cayó el viejo, luego cayeron otros, todos de cara al enemigo. Maceo, Antonio, no: la muerte lo respetó mucho tiempo. ¡Acaso si fue su amiga; tal vez si fue su aliada!


“A las órdenes de Máximo Gómez y de Calixto García, comenzó su carrera militar. Fue sirviendo en las fuerzas de estos jefes que comenzó a distinguirse por su valor disciplinado y por su inteligencia acometedora. De una en otra acción, de una en otra hazaña, llego de simple soldado a general, de arriero a plenipotenciario de la gloria; de hombre incapaz de entender las epopeyas, a hombre capaz de vivirlas y dar tema para muchas. Durante los diez años aquellos de la guerra grande, recorrió Maceo todo el territorio de Oriente y parte del de Camagüey. Y lo recorrió incendiando, matando, dejando en los caminos jirones de su propia carne y sangre de su propia sangre. La Indiana, la Galleta, Chaparra, Zarzal, Báguano, Manzanillo, Yabazón, las Guásimas, Naranjo, Mojacasabe, los Mangos de Megía -acción ésta en la que recibió nueve balazos-, San Ulpiano, Floridablanca, Los Llanados de Juan Criollo, y ciento de lugares más, fueron teatro constante de sus proezas: de sus improvisadas arremetidas, cargas fantásticas y asaltos imprevistos.


“¿Lo de Baraguá? Allí, bajo los mangos aquéllos, se mostró un gigante. Allí, protestando contra el pacto del Zanjón, escribió una de las páginas más gallardas de la Historia de Cuba, y una de las más conmovedoras y magníficas de la propia suya. A él siempre lo verán los cubanos, después de diez años de rudo y perenne batallar, y cuando los más de sus compañeros se descalzaban las botas de montar a caballo y dejaban caer la espada, airado y fiero, dispuesto a no quitarse aquéllas ni a rendir ésta, sino en el ara de la patria libre.


“Y vino la tregua, la guerra chiquita -así se llama la intentona que siguió a la paz del Zanjón-; su odisea por Haití, donde quisieron asesinarlo; sus nuevos intentos de rebelión; su estancia en Costa Rica; su vida de trabajos y virtud callada; los días de propaganda, los días de esperanza y de zozobra en que Martí, de pueblo en pueblo, iba pregonando la necesidad del sacrificio. Y vino el 24 de febrero de 1895, en que Cuba se alzó de nuevo, armada de hierro y venganza; y vino el primero de abril en que después de varios días de navegar sin rumbo en la goleta Honor, desembarcó en las playas ásperas y melancólicas de Duaba. A las pocas horas de desembarcar tuvo que entablar combate. Los españoles lo persiguieron incesantemente. Dispersa su gente, se ve precisado a andar cerca de un mes entre breñas y a alimentarse con naranjas agrias. Así, hasta que logró caer en un grupo de los suyos, de sus camaradas de la guerra grande.


“Cuando pudo darse a conocer, hacer acto de presencia, los pueblos enteros se le unían. ¡Hasta los muertos dijérase que despertaban ansiosos de acompañar al gran capitán en sus nuevas correrías! ¡La invasión! Ella es el poema estupendo de la guerra de independencia. ¡Y con qué lujo de estrofas! Con menos de dos mil hombres de infantería y caballería la emprende. Antes, se deja sentir en todo Oriente. En cuatro meses atacó el poblado del Cristo, recorrió el distrito de Holguín y Tunas triunfalmente; derrotó en Paralejo a Martínez Campos, y acuchilló en Sao del Indio a las fuerzas del coronel Canella. Luego, el 22 de octubre, se pone en marcha, camino de Occidente. Lo que fue la invasión no se puede decir en unas páginas: se necesitarían libros. Basta decir que desde Oriente llego, después de librar más de cien combates, hasta Guane, uno de los últimos pueblos de la región vueltabajera...


“Era Maceo caballeroso, franco, leal, sencillo, casi ingenuo. No era cruel: era magnánimo. No era grosero ni duro: era cortés, afable, bondadoso. No gustaba de fumar ni de las bebidas alcohólicas. Aquel hombre león se sentía mareado cuando le fumaban al lado o aspiraba el vaho del alcohol. Los bebedores la pasaron mal a su lado. Limpio era como una dama. En literatura gustaba del estilo empenachado y conmovido, y que revelara sinceridad. ¿Racista? El significado de esa palabra no lo conocía. Para él no hubo en Cuba más que cubanos. De negros y blancos, hablarían otros, no Maceo. ¡Era de bronce macizo aquel hombre, sin cuevas para víboras y gusanos!


“Cuando el siete de diciembre de 1896 cayó en Punta Brava, herido por dos balas, tenía ya veinticuatro cicatrices. Las dos últimas hicieron veintiséis. ¡Veintiséis condecoraciones de gloria!”

Autor: Héctor Gómez Gallego




  • Fechas Históricas:


1896: Diciembre 6, muere Antonio Maceo Grajales, héroe de la independencia de Cuba y cuyo nombre fue dado a la naciente población.

1897: Marco Antonio Cardona compra el terreno donde se haría la fundación del Municipio de Maceo; se demarcan los terrenos para iglesia, la plaza, escuela, la cárcel y otros.

1899: En este año se cambia el nombre de San Juan de la Mata por el de Maceo en honor al héroe cubano.

1903: Maceo es convertido en corregimiento del municipio de Pto. Berrío.

1930: Se inaugura la planta de energía y llega la luz eléctrica.

1938: Un terremoto destruye la capilla de Maceo.

1942: Mediante ordenanza No. 60 se crea el municipio de Maceo. Su primer alcalde fue Floro Zuluaga.

1945: Comienza labores el hospital “Marco A. Cardona”.

1956: Abre sus puertas el Centro de Bienestar del Anciano.

1957: Nace la Cooperativa León XIII.

1964: Febrero 8, comienza labores el Liceo Manuela Beltrán.

1982: Mediante acuerdo 035 del primero de mayo se crea la casa de la cultura “Antonio Maceo”

1989: Mediante acuerdo 001 del 5 de agosto, Maceo adopta sus símbolos cívicos: bandera, escudo e himno.

1997: Después de una temporada cerrada, se abre la emisora local por primera vez en FM y se llamó Maceo Estéreo.

1998: Se inaugura el Coliseo Centenario.

2003: Las sedes de la escuela Jaime Restrepo y el Liceo Manuela Beltrán se fusionan para dar origen a la institución Educativa Filiberto Restrepo Sierra.

2005: Llega la señal de celular COMCEL.

2007: Pavimentación de la vía Alto Dolores- Maceo.

2008: Se proclama la Semana Santa como patrimonio cultural del municipio.

Autor: Horacio Castaño Estrada



  • Personalidad del Fundador:

Cuando se analiza la vida de Antonio Maceo y se toma como premisa la afirmación que sobre él hiciera José Martí al sentenciar que “tiene en la mente tanta fuerza como en el brazo”, estamos en presencia de una convincente descripción de una personalidad que irradiaba un pensamiento de clara militancia política.

El Lugarteniente General del Ejército Libertador durante la guerra independentista que Cuba libró contra el colonialismo español en las postrimerías del siglo XIX era algo más que el sagaz estratega militar protagonista de asombrosas acciones a todo lo largo y ancho de la geografía cubana.

Fue, ciertamente, pujante e invencible en casi tres décadas de contienda libertadora hasta su holocausto el 7 de diciembre de 1896, pero no menos dotado de una ideología revolucionaria, de justicia social y de marcado antimperialismo.

Autor:

Luz Dora Henao Ospina


  • Límites:



Su extensión territorial es de 431 km2 de los cuales el 70% corresponde a la zona rural.

Limita por el norte con Yolombó, por e sur con Caracolí, por el oriente con Pto. Berrío

y por el occidente con San Roque.



  • Familias de Maceo:Los años 1939-1950
Calle Nariño:
Isidro Gutierrez, Carlos Vega, Manuelito Uribe, José Cardona,
Ismael Gutierrez, Marcos Cardona, Antonio Calle, Nacianceno
Agudelo, Ernesto Cardona.
Calle La Bonita:
Alfredo Ruiz,Raimundo Suárez, Daniel Berrío, Luis Alvarez,
Joaquin Londoño, Vicente Ríos, Lisandro Soosa.
Calle El Gajito:
Juan Gallego Benigno.
Calle Bolivar:o
Pedro López, Emilio López, Luis Lopera, Pedro López,Cerapio,
Lázaro Bedoyaaño, Virginia Rodriguéz, José Vargas,
Rosario Gaviria,Ernesto Vélez, Nicanor Escudero, Roberto Restrepo,
Rosita Bedoya,Eusebio Madrigal, Jacobo Agudelo.
Crucero-Córdoba:
Luis Gallego, Leonidas Ochoa,Emilio Botero,
Hipólito Vanegas, Sacramento Gómez, Antonio Ochoa, Don Dimas,
Rafael Olarte.
La Plazuela:
Paublo Delgado, Luis Vélez, Tulio Vélez, Alejandro Vélez,
Raimundo Gil, Los Mellizos.
Calle Vélez:
Vicente López, Jesús Hernández, Pedro Gutierrez, Perucho Correa,
Alejandrina Henao, Libardo Franco, Anacleto Muñetón, Desiderio
Meneses, Alejandrina Ortiz.
Calle La Libertad:
Climáco Montaño, Nicanor Gómez, Pedro David, Victor Ramirez,
Rafael Mesa, Ramón Castaño,Nola Castaño.

Auror: Horacio Castaño Estrada




  • Semblanza del Fundador:
Como una espada refulgiendo entre dos ejércitos era su valor. Como una piedra limpia en un arroyo era su alma. Antonio Maceo y Grajales, Lugarteniente General del Ejército Libertador de Cuba, fue un hombre a quien los enemigos de la libertad de Cuba temían siempre, cuando sabían que era él a quien tenían delante. Las más de 20 heridas en combate que, como medallas insuperables, exhibía Maceo en su cuerpo, atestiguaban que no por gusto le decían: "El Titán de Bronce" y "el león de la manigua".

Antonio maceo nació en Santiago de Cuba, del matrimonio de la criolla Mariana Grajales y el venezolano Marcos Maceo. A los dos días del Grito de Yara, se incorporó a la revolución el joven Antonio, junto a Justo y José, dos de sus once hermanos. Pero muy pronto estaban todos los Maceo en combate, porque mariana.jpg (17167 bytes) Mariana Grajales los había hecho jurar a todos que empuñarían las armas hasta vencer o morir. Y para que no hubiera dudas, tambien Mariana marchó a la manigua.

Pronto se distinguieron todos ellos en el fragor del combate; pronto comenzaron a caer uno tras otro aquellos Maceo. Cuando una vez le trajeron a uno de sus hijos gravemente herido, las mujeres de la familia, al verlo tan grave comenzaron a gritar espantadas. "¡Afuera con esas lloronas!", rugió Mariana, "aquí no quiero lágrimas!". Y al ver a uno de sus hijos más pequeños mirando aterrorizado al herido, Mariana le espetó enérgica: "¡Y tú, empínate para que salgas a ocupar su lugar!"



Con una madre y un padre así, no podían esos Maceo sino convertirse en leones , en centauros que acobardaban y derrotaban al más curtido soldado español. Por algo, comenzando de soldados, llegaron todos a mandos superiores. Pero Antonio, que agregaba a su coraje, su hidalguía, su astucia guerrera y su instinto nato para revertir la superioridad enemiga con una maniobra inesperada o una carga de espanto que los hacía huir, fue el que mayor grado militar alcanzó, el de segundo al mando del Eército Libertador, a las órdenes sólo de Máximo Gómez.

Cuando agotada la economía del país y de la inmigración en aquella primera guerra (la de os Diez Años), sin suministros ni pertrechos, los mambises vieron que continuar la lucha era un suicidio, se accedió por fin a aceptar los generosos términos de armisticio (no rendición) que el general español Arsenio Martínez Campos proponía. Pero Antonio Maceo no aceptó ni siquiera esos términos. Reunido con Martínez Campos en Mangos de Baraguá, Oriente, el ya mayor general Antonio los rechazó, en lo que históricamente se conoce como "la protesta de Baraguá", una página gloriosa que sólo a él pertenece en nuestra Historia.

Cuando por fín comprendió Maceo que no le llegaría ayuda, y aconsejado por Máximo Gómez de que continuar en la manigua era enviar a la muerte inútil uno por uno a los mejores mambises de la guerra futura, accedió Maceo a marchar al exilio.



Pero, cuando Martí hizo el milagro de organizar la nueva guerra, se unió a él y con nuevos bríos se lanzó a pelear. Con Gómez realizó la Invasión que se había intentado el "la guerra grande" sin éxito. Derrotando los españoles donde quiera que éstos intentaban cerrarle el paso marchaban Maceo y Gómez primero, y Maceo solo después. Cuando llegó por fin a Mantua, última población de Cuba hacia el oeste, tomó el pueblo y allí hizo firmar la solemne Acta de Invasión.

Los españoles lo creían copado en Pinar del Río y, tras reforzar la trocha de Mariel a Majana, lanzaron tras él cuarenta batallones. Pero Maceo los combatió, los derrotó y, por fin, los burló cruzando por la bahía del Mariel al amparo de la noche. Pero no huyendo de un cerco, sino para preparar el ataque a la misma capital del país, la ciudad de La Habana. Cuando los españoles supieron que Maceo los estaba combatiendo tan cerca como Marianao, el pánico fue total, y se hablaba hasta de evacuar el gobierno.

Pero, la buena estralla del Titán de Bronce había sido eclipsada por una negra nube. En un combate sin mayor importancia, y cuando se preparaba para cargar contra el enemigo que intentara sorprenderlo, sin saber que los aguardaba la sorpresa de que enfrentaban a Maceo, el Titán de Bronce, que ya saboreaba la victoria, comentó sonriente:
-Ya son nuestros...
Y despues dijo su última frase:
-Esto va bien...
Pero el gigante que tantas balas había tratado de abatir, recibió esta vez una en el cuello que le cercenó una arteria.

Se le vio tambalearse. De su mano izquierda (era zurdo) cayó el machete y, a continuación cayó a tierra el guerrero. Los intentos de rescatarlo sólo atrajeron más balazos sobre el agonizante centauro. Al saberlo caído, Panchito Gómez Toro, hijo de Máximo Gómez, corrió a intentar rescatarlo o morir junto a él. Los españoles lo remataron a machetazos, sin saber a quiénes mataban. Era un triste 7 de diciembre.



Fue tanta muerte su muerte, que el sacrificio de la vida de todos los mambises cubanos de todas las guerras se conmemora precisamente el 7 de Diciembre, día que muriera venciendo el Lugarteniente General Antonio Maceo y Grajales, el Titán de Bronce. La guerra continuó, la victoria se logró. Pero nunca pudo la patria recobrarse de una pérdida tan grande.
Autor:Gabriel Jaime Vanegas Montoya


  • Simbolos Patrios:

Bandera y Escudo












Himno de Maceo

Maceo, tierra de ensueño
lindo rincón tropical
lugar de cita obligada
por su ambiente espiritual.

Tus mujeres, cual manojos
de los más frescos rosales
Son dulces como las mieles
que brotan de tus panales.

Tus hombre son exponetes
de una raza sin igual
hidalgos y cumplidores
y de timbre tropical.

Allí reina la alegría
y se departe amistoso
Igual que en Cuba en Maceo
se canta el son amoroso.

El nombre de un gran cubano
lo ostenta esta noble tierra
fue Don Antonio Maceo
alma templada en la guerra.

Igual que en mar cubano
la ola en la playa choca
así Maceo tu entraste
en el corazón de Antioquia.

Audio del Himno de Maceo